El otoño se ha instalado en nuestras vidas. Un estallido de colorido nos invade y a los amantes de la naturaleza nos indica que es tiempo de ponerse las botas y salir al monte.
En mi precioso Caurel (Lugo) el fin de semana pasado ha sido la fiesta de la castaña, esa preciada joya del o
toño, delicia de niños y grandes, cocida o asada, es fuente de energía y resulta que no engorda que también hay que tenerlo en cuenta. Comentan nuestros mayores que con "caldo y castañas" mucha gente en los pueblos se mantenian, pero también eran el acompañamiento de buenos platos. A mi abuelo recuerdo que le gustaban cocidas con hierbabuena y un chorrito de anís, despues las echaba en una taza con leche y era un buen postre para la cena. Pero yo las tengo comido acompañando a un buen plato de corzo en la desaparecida " Casa Fontiña" en Seoane de Caurel. Un plato exquisito que hacia la dueña como la mejor y más esplendida comida, y como postre como no "queso del Cebreiro con miel "de la zona. Era un gran majar, lástima que cerrara y no me diera la receta del corzo.
También las tengo comido como postre en Basilea (Suiza) las famosas "Vermicelles" consitente en unos fideos de pure de castañas con mantequilla, miel, aguardiente de cerezas y azúcar avainillado, es un plato típico del sur de Suiza, pero se ha extendido por toda ella. Con helado de vainilla y nata estan exquisitas.
A parte de esto, poder admirar esos tonos berenjenas, ocres, verdes, grises, cielos plomizos que nos dejan entrever que el agua nos acompañará durante todo el día, pero con suerte un rayo de sol nos dejara ver toda esa hermosura con más riqueza en matices. Es al menos para mi una delicia.
Creo que una de mis mejores sensaciones es despues de una buena caminata, llegar a casa y prepararte un buen chocolate, con un trozo de bizcocho y bien calentita mirar a traves de la ventana como el agua va cayendo lentamente, los árboles van soltando sus hojas y el día se va despidiendo.
Aquí os dejo una fotografía de mi hermoso Caurel en otoño pero con sol ....








